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AGENDA UNIVERSITARIA

10 agosto, 2009
Juan Antonio Nemi Dib
Consumatum est. Un comunicado de la Junta de Gobierno de la Universidad Veracruzana dice: “…se resolvió designar como Rector de la Universidad Veracruzana al Dr. Raúl Arias Lovillo, para el periodo del 1 de septiembre de 2009 al 31 de agosto de 2013”. Para varios –especialmente para quienes contendieron contra Raúl— fue la crónica de una decisión tomada con mucha anterioridad. En la carta en la que Félix Báez Jorge abandonó su postulación al rectorado, llegó a decir: “La simulación y el silencio han orquestado la reelección que habrá de anunciarse el próximo 27 de julio”. Por su parte, la máxima autoridad universitaria dijo: “La Junta de Gobierno considera relevante hacer saber a la comunidad universitaria que la decisión tomada con responsabilidad, contribuirá a fortalecer la vida académica y el futuro de la Universidad Veracruzana. Asumida esta decisión, convocamos a los miembros de nuestra máxima casa de estudios a reunir voluntades y esfuerzos para acrecentar el prestigio académico de nuestra institución”.
No me consta pero hay quien me afirma que no sólo se hicieron auscultaciones y entrevistas a los aspirantes al rectorado y a quienes los postulaban sino que se encargó a una empresa independiente la realización de una encuesta de profundidad en las 5 regiones de la Universidad y que dicha encuesta habría reflejado un amplio respaldo de la comunidad –estudiantes, maestros, empleados, investigadores— a favor de Arias Lovillo y su reelección. Así, la Junta de Gobierno habría decidido no sólo con criterio académico sino considerando la opción que, según la encuesta, sería la deseable para la mayoría de los universitarios.
En cualquier caso, Arias Lovillo estará al frente de la Universidad Veracruzana por un periodo que trasciende en casi 3 años a la administración estatal y en 1 al Presidente Calderón; deberá firmar otros 40 mil títulos profesionales de licenciatura y postgrado y tendrá la responsabilidad de ejercer al menos 15 mil millones de pesos de recursos públicos, unos mil 150 millones de dólares. Tiene la oportunidad irrepetible de legitimar su reelección con hechos, convertirse en el mejor rector de la historia y responder con éxito a sus grandes deberes y responsabilidades que, insisto enfático, son para con todos los veracruzanos y no sólo con quienes estudian y trabajan en la UV, como algunos creen.
Arias puede mejorar lo que hizo bien y enmendar errores; quizá sabe que la expectativa social para su nueva gestión es enorme y podría resumirse así: hacer de la una universidad pública de excelencia con alto nivel académico (en los hechos, no sólo en el discurso), que produzca, imparta y divulgue conocimientos útiles, que trascienda la teoría y que contribuya real, práctica e inmediatamente a mejorar la calidad de vida de todos los veracruzanos, que forme al mayor número posible de universitarios competitivos y bien entrenados y genere condiciones propicias para el éxito profesional y la integración eficaz de todos sus egresados al mercado de trabajo, que tenga alta eficacia terminal, que contribuya a la difusión cultural y el desarrollo de las artes, que ayude a preservar la riqueza, la identidad y la integración de Veracruz y, por supuesto, que administre de manera eficiente e intachable sus recursos. Esto incluye una rendición de cuentas que trascienda las formalidades y que evite desviaciones patrimoniales. Están aún pendientes el tema de la relación laboral de la UV con sus empleados y la calidad en el desempeño de estos, la revisión de las onerosas e injustificadas prestaciones laborales como los gastos médicos mayores y, si hubiera voluntad, los exámenes de conocimientos departamentales que sean confiables y de carácter universal.
Quizá no sea popular, pero es una idea que sustentan varios miembros de la UV para enfrentar sus retos, construir un futuro de mayor calidad educativa y servir más y mejor a Veracruz. El valor de la idea está precisamente en su simpleza: se trata de dividirla en 6 unidades independientes; cinco de ellas de carácter regional y una dedicada a la investigación, a la educación a distancia y a la prestación de servicios especializados a las otras 5.La dispersión geográfica de la UV y su organización con base en el esquema de regiones es, al mismo tiempo, fortaleza y debilidad: logra importante presencia local que acerca la educación superior a las comunidades, quizá con el mayor nivel de actividad universitaria regional en el País; pero paradójicamente, este modelo también es causa de notorio centralismo (en beneficio de Xalapa), de inequidad en el desarrollo del resto de las zonas –particularmente en los recursos de que dispone cada una para hacer su trabajo— y, sobre todo, la aplicación en el ámbito local de políticas y decisiones que no siempre corresponden a las necesidades y expectativas de cada comunidad y de los universitarios de cada región. Por lo menos, valdría la pena discutir esto con seriedad, dado que para algunos será una sugerencia mutiladora e inviable.
Entre otros, queda pendiente el tema del dinero para la UV. Se ha dicho que es injusto e inequitativo que los veracruzanos recibamos mucho menos dinero de la Federación que el resto de los estados para financiar nuestra educación superior; es deseable que la administración universitaria se comprometa con las ingentes necesidades económicas de Veracruz y que contribuya, mediante negociaciones exitosas, a conseguir fondos federales justos y equitativos, por lo menos iguales a los de las otras entidades federativas, para descargar un poco de presión sobre el erario local.
Raúl Arias Lovillo seguirá gobernando una comunidad de casi 80 mil personas pero para efectos prácticos, es el Rector de todos los veracruzanos; con apertura, con sensibilidad y altura de miras, puede prestar valiosos servicios a los más de 7 millones de veracruzanos y no sólo a una élite de privilegiados dentro de la UV. Él ha insistido en su formación como universitario plural, entrenado para el debate y, por ende, tolerante e integrador. Hoy, tiene la legitimidad y la independencia necesarias para tomar las decisiones difíciles que están pendientes, que beneficiarían a todos en Veracruz. Es, también, una gran oportunidad para -actuando con responsabilidad— asimilar y aprovechar las propuestas y los talentos de los 4 académicos que aspiraron a sucederlo, con inclusión y apertura. Eso le engrandecerá y le conseguirá más reconocimiento.
La Botica.- De acuerdo con el diario El País, la Asamblea venezolana canceló la polémica Ley Especial de Delitos Mediáticos, al no hallar aprobación en la comisión de Medios que iba a discutirla. “La ley que era propuesta por la Fiscal del Ministerio Público no tuvo consenso y no es proyecto de Ley que esté en nuestra agenda legislativa”, dijo la presidenta de la Comisión, Cilia Flores a la cadena de televisión, Globovisión. O se trató de una balandronada bolivariana o simplemente se impuso el sentido común sobre la “Ley de doña Güícha”. Enhorabuena.
antonionemi@gmail.com
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