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Discurso del Gobernador Fidel Herrera Beltrán Pronunciado en el Congreso del Estado

30 julio, 2009
Julio 28 de 2009

Gracias señor presidente.

Muy distinguido presidente del Tribunal Superior de Justicia.

Muy distinguidos legisladores.

Hombres y mujeres de Veracruz.

Muy distinguido gobernador electo de nuestro querido hermano de San Luís Potosí, doctor Fernando Toranzo Fernández y su distinguida esposa.

Legisladores federales, público, representantes de las organizaciones.

Pueblo y gobierno de Veracruz como instituciones republicanas rinden hoy con la develación del reconocimiento de Veracruz como origen y baluarte de las leyes de reforma, un testimonio de gratitud a quienes cumplieron en su hora y nos entregaron el compromiso de salvaguardar lo que por el bien de la nación nos dieron para México.

Hace ciento cincuenta años, en la ciudad y puerto de Veracruz, el Presidente Benito Juárez y el pueblo veracruzano, leal a la causa liberal, crearon las estructuras jurídicas del México que, para nacer en la modernidad, luchaba por consolidar la independencia.

Juárez, obligado por las circunstancias y seguro del respaldo que necesitaba, estableció en Veracruz su gobierno, convirtiendo así a Veracruz, por vez primera, en capital de la República.

Su gobierno liberal, que defendía la Constitución de 1857, cuando la intolerancia y las ambiciones de poder habían conducido a México a una cruenta lucha, de la que gracias al sacrificio de muchos patriotas salió fortalecido tenía conciencia de su hora y una visión clara del futuro.

En el Recinto de la Reforma, Juárez y los liberales sentaron las bases del Estado Mexicano moderno, aspiración que, en esencia, también alentó la lucha contra el gobierno colonial para hacer verdaderamente independiente al país que se había levantado en 1810 en contra del yugo dominador extranjero.

Los ideales de Hidalgo y de Morelos, que asomaron en el gobierno de Gómez Farías, empezaron a encauzarse en las disposiciones de la Constitución de 1857 y tomaron cuerpo y espíritu en las Leyes de Reforma de 1859, redactadas en Veracruz,

Estas fueron las leyes que alcanzaron el objetivo fundamental de separar la Iglesia y al Estado, creando normas jurídicas que determinaron la ocupación de bienes eclesiásticos para activarlos como parte del patrimonio de la reciente República, estas leyes declararon al matrimonio como un contrato civil; establecieron el registro civil; (saludo al director del registro civil y a los encargados de las oficinas del registro civil en el Estado); secularizaron los cementerios; reglamentaron las festividades y dispusieron la libertad de cultos.

En el Foro recientemente organizado por la Universidad Veracruzana para analizar lo que ocurrió hace 150 años, el ilustre veracruzano Federico Reyes Heroles nos recordó que: “la Reforma se orientó a crear un sistema económico, social y jurídico en el que la soberanía del Estado, sustentada en instituciones acordes con la independencia del país, estuviera por encima de cualquier otra potestad, ya fuera ésta clerical, militar o de otra naturaleza”, por encima de la voluntad del pueblo nada, ni nadie; como el concepto clásico de la Soberanía del Estado.

La propiedad rural y la función del capital empezaron a ocupar espacio y ruta a la consolidación de una soberanía y el desarrollo de una estructura nueva donde lo mexicano cobraba conciencia y vigencia, se estructuraban los pasos de una nacionalidad que después habría de sentar la Revolución.

Veracruz, entre tanto, con su acendrada convicción liberal, que se reconoce en todo México, desarrollaba una y otra vez el respaldo más amplio a los patriotas liberales, y entre lo que distinguidos veracruzanos como Miguel y Sebastián Lerdo de Tejada, autor de la Ley de Desamortización de Fincas Rústicas y Urbanas, que se conoce como “Ley Lerdo”, Manuel Gutiérrez Zamora, que acompañó al presidente Juárez que hacían su contribución en la hora que les reclamaba la nación.

El Presidente Juárez, con la ley por estandarte, volvió a su gobierno itinerante para llevarlo hasta los confines del territorio patrio, con una fe inquebrantable en el triunfo de su justa causa y entonces, igual que en el apoyo a los liberales cuando la expedición de las Leyes de Reforma, Veracruz se prodigó a la defensa de la República, como lo asienta Fernando del Paso.

Los veracruzanos convirtieron a su territorio en el escenario de brillantes hechos de armas, la batalla de Camarón, donde sucumbió la Legión Extranjera el 30 de abril de 1863, ante el patriotismo de los mexicanos, en su mayoría campesinos mal armados, bajo el mando del Coronel Francisco de Paula Milán, son testimonio de aquella lucha.

En la perspectiva histórica, la inmensa obra de Juárez, Ocampo, de Miguel y Sebastián Lerdo de Tejada, de José María Iglesias, de Prieto, de Ramírez, de Altamirano, de Gutiérrez Zamora, y de los ilustres potosinos Ponciano Arriaga y José María Mata, reconocido también aquí en las paredes del Poder Legislativo. Todos los integrantes de la inolvidable generación de la Reforma, se agiganta y dimensiona.

Porque por ellos y por los miles de héroes anónimos que respaldaron una causa justa, se consolidó el Estado Mexicano y la Nación pudo transitar hacia etapas superiores en su desarrollo sin dejar de reconocer las contradicciones profundas que después en el proceso social hubieran de ser dirimidas nuevamente en el campo de la lucha armada en la Revolución Mexicana de 1810.

Pero las Leyes de Reforma delinearon el perfil de un México que debía renovarse necesariamente, con la edificación de instituciones que sustituyeran a las ruinosas estructuras coloniales, a cuyo derrumbe se oponían los nostálgicos de un pasado que había quedado muy atrás.

Hoy, los enemigos de la Patria ya no son soldados de una potencia extranjera, aún cuando en el exterior adquieren libremente las armas con las que combaten a las fuerzas institucionales.

Tampoco luchan por implantar un modelo de Estado diferente o defender una ideología que la sociedad no acepta, sino por destruir al Estado que ya existe y hacerse dueños de las libertades democráticas de los ciudadanos que enseñorear al crimen. Son, por tanto, enemigos de la sociedad, enemigos públicos, y como tal debemos enfrentarlos.

Y en la hora actual la injusta distribución de la riqueza y el modelo económico neoliberal agotado, que en sus ciclos provoca más pobreza y angustia es el otro gran enemigo de la salud pública.

Así como los hombres de la Reforma nos dirían, sin duda, que el arma más poderosa para enfrentar a estos enemigos actuales es la voluntad popular reflejada en el Derecho, necesario rector de la vida social y el único al que debe someterse el Estado, en cuya base se encuentra la sociedad organizada, nosotros lo creemos.

Es el Derecho, en su expresión como norma jurídica, ante el cual todos somos iguales, el que debemos oponer siempre a los enemigos del Estado, que son los mismos, enemigos del pueblo mexicano.

Ante nuevos retos, como ocurre en México, se impone, como en la generación de la Reforma, reglas y normas, leyes, para que éstas, perfectibles por naturaleza, encabecen la lucha de la sociedad por nuevas victorias, para transformar a la sociedad con la ley debemos construir los acuerdos que deseche lo obsoleto, lo anacrónico, lo superado, y a partir de una propuesta nueva que se asiente en orden jurídico nuevo, propiciar la paz social, la justicia social que reduzcan la pobreza, marginación, abandono y dependencia.

Desde el inicio de la administración en la que sirvo, hemos practicado en sana colaboración, resultado de la división de poderes y respeto a un poder, un estudio sistemático de los ordenamientos en vigor para proponer su actualización y su reforma. En el ejercicio de las facultades constitucionales del Poder Ejecutivo he convocado igualmente al Poder Judicial para impulsar su propia reforma dependiente de la agenda de la gobernanza para Veracruz como un asunto de la mayor prioridad.

Hemos logrado acuerdos producto de la pluralidad y de la diversidad democrática de Veracruz; el diálogo y la comunicación con las fuerzas políticas representadas en el Poder Legislativo es el instrumento fundamental para que Veracruz avance y progrese.

Saludo a los coordinadores de los grupos parlamentarios de la pluralidad política de Veracruz, y ratifico a ellos la más absoluta disposición de la administración estatal para seguir transitando por el camino que privilegie los consensos y los acuerdos, frente a la discrepancia y confrontación.

Hoy la nación enfrenta los dos grandes desafíos, a qué me he referido, el de la economía y el de la seguridad. El único camino seguro para seguir adelante, es el del acuerdo, el de la construcción, de leyes que refuercen las políticas ejecutivas que creen empleo y lleven paz y tranquilidad a la convivencia de la comunidad.

Yo creo con sincera convicción que México requiere hoy, con la experiencia del pasado, con la dolorosa experiencia que ha costado territorio y ha puesto en riesgo a la integridad de la nación independiente, acuerdos que propicien la participación de la sociedad, la consolidación de las luchas, que han costado vida y esfuerzos a las generaciones precedentes, el camino cierto para un camino de paz y tranquilidad, a ésta y a las siguientes generaciones de México.

Siguiendo la ruta que en su pluralidad ha impulsado este poder legislativo, estoy convencido de que la próxima legislatura federal, debe impulsar los acuerdos para que México siga adelante, y estos acuerdos deben reflejarse en una ley no hay duda.

Y que la ley debe ser un instrumento para el crecimiento económico y la generación de empleos permanentes y el desarrollo de políticas enérgicas de combate a la delincuencia en cualquier expresión, tampoco.

Por eso creemos sinceramente que es la hora de lanzar un llamado para actualizar las instituciones de la República para que sean motores del progreso social y político para el desarrollo de México.

Es la hora de revisar todo para integrar mejor los poderes públicos y su relación con la sociedad y los factores reales del poder.

Legisladores, ciudadanos.

Reformar para garantizar la paz social en la nación y crear los empleos que reduzcan la pobreza.

Reformar para en el federalismo encontrar la palanca articulación que dé a cada quien lo suyo y estipule el crecimiento de las regiones, a la par que cumplamos con la agenda pendiente de deuda con los pueblos y que planteemos un desarrollo sustentable.

Reformar para que la herencia de Benito Juárez se mantenga viva entre los mexicanos.

Reformar para avanzar, para cumplir, para prosperar.

Así como a partir de ahora, quedará inscrita con letras de oro en esta que es la máxima tribuna de los veracruzanos en su recinto plural democrático más consolidado, la expresión “Veracruz origen y baluarte de las Leyes de Reforma”.

Así, asumamos el reto de nuestro tiempo, de hacer frente a nuevos fenómenos que ponen en peligro lo mucho logrado, paz, tranquilidad, vida, salud, patrimonio y seguridad, con base en acuerdos.

Somos, y así queremos seguir siendo, una sociedad democrática donde todos tenemos la responsabilidad de hacer propuestas concretas y viable para seguir avanzando.

Esa es la lección que nos dejaron los hombres de la Reforma: para reconstruir a la Nación se requieren leyes, leyes que señalen rumbo, que fortalezcan al Estado, que llenen de poder a los ciudadanos, que cambien lo que haya que cambiar.

Y para hacer leyes, se requieren acuerdos, voluntad, respeto, dejar atrás las diferencias para los tiempos que señalen las leyes y entrar en los espacios de construcción común para servirles a todos por igual.

Para hacer cumplir las leyes, así como los legisladores de la Reforma tuvieron el respaldo del pueblo y de las armas, el respaldo de Zaragoza, de Díaz y de Escobedo, la autoridad civil de ahora cuenta con el respaldo completo y total de la sociedad y de las fuerzas armadas, con la fuerza de las instituciones, del pueblo, de la sociedad, y de las fuerzas armadas México frente a los retos que se han planteado ahora; con Juárez y la generación joven que nos mostró el camino, por ellos y los que seamos dignos herederos de una obra ejemplar que debemos ser todos.

No olvidemos jamás esa sabia enseñanza: cómo se quiere a la Patria y cómo se le defiende depende del grado de compromiso, de la visión clara y del amor por nuestra gente y por nuestro pueblo, por nuestro país y por una visión clara del presente y del futuro.

Celebro enormemente que en el ánimo de respeto y respaldo, de pluralidad más amplia que nutre cada una de las acciones de la administración y de los poderes, y la sana relación con los ayuntamientos de Veracruz, hoy se celebre esta reunión que presagia, que anuncia los acuerdos que requiere Veracruz para respaldar la marcha de México

Qué viva Juárez,

Qué viva la República

Qué viva México.

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