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ANIMALIA

23 junio, 2009

LOS DELFINES

MARICARMEN GARCÍA ELÍAS

Los delfines son pequeños cetáceos con dientes (odontocetos). Generalmente el nombre de delfín se emplea para los de hocico largo o pico. Son animales marinos que viven en las aguas templadas de los océanos Atlántico y Pacífico generalmente. Su cuerpo es aerodinámico con pequeñas aletas. Son animalitos que pueden llegar a medir cerca de cuatro metros y pueden llegar a pesar hasta 300 kilos. Viven en grupos de seis o más de cien individuos, se comunican entre sí mediante diferentes silbidos. Unos a otros se ayudan y cuidan mucho a sus crías, las crías nacen bajo el agua, la madre y otros adultos las ponen a flote, sobre la superficie para que puedan respirar.

Están provistos de dientes y pueden tener entre 200 y 260 dientes, son los animales más juguetones que hay en el mar y se les ve dando saltos y tumbos en las olas de los mares. Siguen a los buques por espacio de centenares de millas y por rápida que sea la marcha nunca se quedaran rezagados. Los delfines recién nacidos se alimentan de la leche materna, como dato curioso suelen hacerlo debajo del agua. Después se alimentan de peces, calamares y de mariscos que sostienen con sus dientes agudos.

Para respirar necesitan ascender a la superficie del mar, haciendo un acopio de aire que les permite permanecer sumergidos hasta 50 minutos y aún más. Durante su permanencia en el agua sus órganos respiratorios permanecen cerrados, de modo que aunque abran la boca y puedan ingerir alimentos el agua no penetra en sus bronquios

Para comprender como pueden utilizar el sonido los seres humanos y los animales, tenemos que saber que las ondas sonoras se pueden desviar y reflejar. Si recordamos la compresión y expansión que experimenta el sonido alternativamente al atravesar cualquier elemento, aire o agua, estamos preparados para incorporar un concepto nuevo: la longitud de onda. Si medimos la distancia entre una compresión y la siguiente, esta distancia se llama longitud de onda. Cuanto mayor es la frecuencia, menor será la longitud de onda. Como conocemos la velocidad del sonido en los distintos materiales, conociendo la frecuencia del sonido podemos calcular su longitud de onda. Un objeto que sea grande en comparación con la longitud de onda de un sonido reflejara buena parte de este sonido. Estos reflejos se llaman eco. Los sonidos rodean los objetos que son pequeños en comparación con la longitud de onda. El hecho de que los objetos reflejen el sonido ha sido aprovechado por el hombre en la navegación para localizar los icebergs o el fondo, en la pesca comercial para encontrar grandes bancos de peces, y en operaciones militares para determinar la posición de los submarinos. Sabemos que los materiales de diferentes densidades reflejan el sonido; por lo tanto, en el océano el sonido rebota contra la superficie, el fondo y las masas de agua de diferentes temperaturas, además de los animales y las plantas. Las capas de agua que tienen temperaturas diferentes desvían las ondas sonoras que no se reflejan. De este modo, una onda sonora que recorre el mar se expande, es absorbida, cambia de dirección, es reflejada y se dispersa. Cuanto mayor sea la frecuencia del sonido, mayor será el efecto. Por este motivo, la mayoría de las sondas por eco de largo alcance que utilizan los barcos operan a una frecuencia por debajo de los 5.000 Hz. Para detectar objetos pequeños a distancias mucho más reducidas, los sonares operan a una frecuencia que escapa al alcance auditivo del hombre, es decir, por encima de los 20.000 Hz.

En el mar hay varios mamíferos, incluidas orcas, los cachalotes, los delfines y las marsopas, cuyos cerebros son, al menos anatómicamente, similares al del hombre en cuanto a su tamaño. Son las únicas criaturas de la tierra dotadas de un sistema nervioso con la capacidad potencial para desarrollar procesos superiores de pensamiento. Los mismos animales, casualmente, poseen la capacidad de producir una gran variedad de sonidos.

Estos animalitos están en peligro constante, ya que muchos los llegan a cazar cuando pescan el atún y no solo se va uno por red, hay veces que van de 10 a 12 delfines incluidos con el atún. Pero no sólo por eso corren peligro los delfines ya que también los llegan a utilizar como experimentos militares, principalmente los alemanes, o si no los utilizan para conocer el funcionamiento de su cerebro o de la ondas que transmiten por su medio de comunicación. Otros más bien los utilizan como medio de entretenimiento en los parques acuáticos, para sus visitantes, pero si bien el público se enterase del proceso por el cual pasan estos indefensos animales la verdad no sería tan agradable ir a verlos, un delfín no es símbolo de entretenimiento es más bien un símbolo de inteligencia superior que muchos de nosotros como seres humanos no hemos podido desarrollar, por eso es lamentable que haya aparecido un delfín muerto en las playas de Boca del Río , las autoridades deben investigar a fondo y no permitir que vuelva a suceder esto, los delfines y todos los animales merecen respeto y protección. gaem80@gmail.com

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