Skip to content

Ratones coloraos

13 marzo, 2009
Yo no escribo por encargo, sino por dictado de conciencia.

José Manuel Pita Gómez
(Hijoeputa español que me ha dado el lujo de ser su amigo)

Me gusta mucho el lujo, entendido como lujo, el poder levantarse cada día y decir: qué quiero hacer hoy.

José Luis Perales
Cantautor español

A Pita lo conocí una tarde de verano, cuando corría de la policía no recuerdo porqué, si por haber provocado uno de los paros más importantes de transportistas en los ’80 y mi padre pidió a mi padrino, regidor 3 del ayuntamiento cordobés y titular de la comisión de policía que me detuvieran para evitar un problema mayor.

(Fue cuando alguien quemó un plateado en Córdoba y dijeron que habiamos sido nosotros, fue cuando la columna volante disparó gases lacrimógenos y balas de goma al contingente, estudiantes de la ESBAO en su mayoría)

Por haber organizado una manifestación bastante impresionante de estudiantes -no sólo, claro, pero sí con mucho conocimiento de causa y demasiada saliva para convencerlos- que culminó con varios destrozos importantes, entre ellos varias patrullas (el coche de mi tío Samuel kim Lozada, inspector de policía, se salvó por estar en el estacionamiento) y daños a terceros pero reparables.

O por frecuentar los mismos antros –entre ellos el de Trofonio, donde el Oráculo de Delfos se embriagaba con nosotros cada noche, más con Nepenta que con licor- buscando la compañía de sustancias fumables similares al tabaco, pero con cualidades diferentes, muy respetado por poetas, intelectuales, músicos y políticos que no les da miedo decir: Sí, la fumo.

No medía más de 1.50 por entonces, estabamos en segundo de secundaría y los líderes estudiantiles eran(mos) bravos y defendiamos la camiseta, el uniforme de la escuela incluso con nuestros huesos rotos; de esa época recuerdo a una de las jóvenes promesas cordobesas en la política jarocha, egresado de la ESBAO y con mucho empuje y que, gracias a nosotros, llegó a tener demasiada influencia en la política estatal priista, en el FJR, claro… pero sólo llegó a ser hoy un burócrata más en el IPAX.

Fueron esas decepciones las que me retiraron de la política estudiantil, el ver como compraban a mis compañeros con becas y viajes y viejas, el descubrir, al lado de Pita, el viaje, cada uno con su propio medio, cada uno por su lado, en su propio camino –a su manera-; en 1987, mi padre me había corrido de casa por segunda vez y le tomé la palabra, me largué al mitológico monstruo de 7 cabezas llamado Distrito Federal.

Era la época del rock en tu idioma, era la época en la que comprendía –comenzaba a comprender- la conjunción de la música y la literatura, la relación entre el Orizabeño Parménidez García Saldaña (El Rey Criollo) y el chilanguisimo Alejandro Lora (Triste canción), vocalista del entonces Three souls in my mind hoy, simplemente: El Tri.

La anécdota cuenta que, durante una borrachera, García Saldaña le dice al Alex Lora que deje de cantar “mamadas en inglés” porque, lo que la banda quiere escuchar es su voz, su idioma.

Fue por los meses de verano que, en el defectuoso se organizó un festival de rock en tu idioma para “La banda” en el bosque de Chapultepec, estaban de moda bandas como Gun’s and Roses, los ingleses Iron Maiden, el rock pop de Michael Jackson y Madonna era la reyna –sigue siendo- del pop; Metallica era la apoteosis y el metal cobraba un auge inusitado, sin embargo, el rock en español se abría paso a codazos sobre un mundo mercantilista como el nuestro.

Alex Lora cantaba en la cárcel de Santa Marta Acatitla, para quitarle la escarcha a los canosos y los fresoides comenzaban a hacer un verdadero esfuerzo por construir un rock and roll digerible, ahora, contrario a lo que ocurrió en el franquismo, España nos devolvía el favor que, en su momento, Enrique Guzmán les llevara antes de Viridiana… o por ahí con Buñuel y la Pinal, del rock duro hecho en México y covereado a quienes no pudieron hacer mella en el país de aquella generación.

Miguel Ríos, el abuelo del rock and roll, aquel que recibiera acusaciones de drogata cuando subía al escenario pero que beatificara a su Santa Lucía desde el ’68, fue quien, por ahí de las 36 o 40 horas de concierto (que demoró tres días el concierto y no se ha vuelto a repetir), se hizo a un lado para presentar a un tímido chaval de treinta y pocos que cantó Hotel dulce hotel, así estoy yo sin ti y Pacto entre caballeros.

Joaquín Sabina, en el ’87, desde el ’87, comenzó a convertirse en un ícono de la posmodernidá arrastrando consigo a una generación que comenzó a conocer mucho más que MacDonalds y Fried Chicken y que, curiosamente, viera nacer a la caricatura llamada Sub comandante Marcos (cualquiera que pida la intervención extranjera para aliviar a este país es, forzosamente, una caricatura o está a punto de serlo, más cuando, por razones nada desconocidas, sus nexos con el sucio mundo de la política se descubren)

Una generación que va entendiendo que es mejor apagar la televisión y encender un libro y que le da pena saber que, para ver buena televisión, es necesario pagar para tener TV por cable y así evadir a Televisa y TV Azteca que poseen manos de estómago pues, todo lo que tocan, lo transforman en mierda. Fue la época en que, Pita y yo coincidimos en una mesa del café de Los Portales de Córdoba, fumando de gorra y sacando la lengua a las damas, que andaban del brazo de un tipo, que nunca era yo.

Fue también la época del Procesito, un experimento de periódico estudiantil de la O.C.E. E.S.B.A.O., (escuela que ha dado más intelectuales de peso –que no de a peso- a Veracruz que cualquiera otra en el estado) y germen de la otrora Banda y sus Rollos, primeros acercamientos a un periodismo serio y comprometido que hoy, a pesar de todo, busco conservar -¡Va mi espada en prenda, voy por ella!-

Fue precisamente con JMPG que, acompañados de un buen vino, hicimos los esbozos de varios medios de comunicación, Pita, Nacido en Barcelona en 1969, cáncer igual que el que esto escribe, criticaba mucho la tv de su país, tanto o más que yo la nuestra y que hoy, gracias a muchos, se está transformando en algo que pasa de ser una mierda a UNA VERDADERA MIERDA.

Si me preguntan en donde coño entra Pita en esto, la respuesta es simple, vaya, a Tio Fide le va a gustar (mientras no lo entreviste Jesús Quintero) el título del programa español que recomiendo que vean: Los Ratones Coloraos (Haganle como quieran, así se llama el programa) que… bueno, el que busca… encuentra.

Jesús Quintero, El Loco de la colina, es un periodista de esos que algún día me gustaría ser, tranquilo, calmado, nada que ver con el bodrio que es y representa Jorge Saldaña (aunque se enoje pero, es un referente de lo que no se debe hacer en periodismo, la posición supina es sólo para bebés, no para periodistas) en Veracruz y en la televisión oficial, después de presumir un afrancesamiento que no le veo ni con lupa. (Espero respuesta Jorge, estoy a tus órdenes)

Jesús Quintero, un periodista que, a decir de sus entrevistados, inventó el silencio en televisión, que se toma su tiempo para interrogar a sus invitados y posee un conocimiento que, por citar a alguno, sólo he conocido en Arturo Reyes, en nadie más y es una pena, sobre todo, después de que Fidel Herrera dijera que, en Veracruz, el que no es poeta es hijo de… poeta. Pero para corregir al gobernador, poetas veracruzanos sólo dos, con todo respeto: Salvador Díaz Mirón, el bardo Veracruzano y Jorge Cuesta, el más triste de los alquimistas.

Ratones Coloraos, un programa al que muchos, entre ellos Joaquín Sabina, le han regalado canciones y pinturas y escenografias, por el contenido del programa y por el conductor, no cualquiera se da el lujo de sentar en el banquillo a Teófila Martínez Saiz, la alcaldesa más votada (con mayor votación como lo entendemos nosotros) en las elecciones municipales de 2003 y 2007 con alrededor del 60% de los votos, en Cádiz.

Mártinez Sainz que critica muy seriamente las entrevistas que le hacen y que se molesta cuando se le acercan periodistas en posición supina o aduladores pues “eso no va conmigo, no es para enorgullecerse en un político que se precie de serlo”. A cantautores como el mismo Sabina o como José Luis Perales en una faceta que muy pocos conocen, o a cantantes como Isabel Pantoja que, “aun después de 20 años, no puede cantar en paz ‘marinero herido’” que le compusiera Perales.

En Veracruz, más que poetas –y esto lo teníamos muy claro Pita y un servidor, no se vaya a enojar el gober porque lo corrija- hay cuenteros y cuentistas, Heraclio Zepeda diferencia a ambos como, el que escribe y el que cuenta los cuentos, añade que, el trabajo del cuentista es solitario mientras que, el del cuentero, solidario; de hecho, Veracruz, Xalapa para ser precisos, es la cuna del cuento al estilo de Poe.

Curiosamente, quien lo inventara, también tuvo algo que ver con el periodismo, es una pena que Herrera Beltrán ande aceptando imposiciones como la de Fuentes cuando, la Ruiz Cortines la pudo recibir Sergio Pitol, un gran cuentista y prolífico además (creo que egresado de la ESBAO, igual que Carballido y Cuesta) o hay más, muchos, de hecho, el maestro Luis Leal antologa, gracias a la Universidad Veracruzana a más de una veintena de ellos, desde el siglo 19.

Se la perdono si la propuesta para la Belisario Domínguez es Pitol y se la lleva.

Nombres como José Bernardo Couto, Rafael Delgado, César “El Tlacuache” Garizurieta, Rafael Solana periodista y Maestrazo inigualable en muchos ámbitos, Sergio Galindo, José María Roa Bárcenas, el ilustre xalapeño desconocido gracias al manejo del aspecto cultural veracruzano, que da pena, más cuando intenta inventarse una “ley” o algo similar para lo que consideran “cultura”, son los que plagan las páginas literarias veracruzanas.

En fin que, mi recuerdo de Pita llega –si me lo preguntan- con dos cosas: el huir de mucha, mucha policía como cantó Sabina y el periodismo, como lo tenemos entendido y como, para sorpresa nuestra, ya se está llevando a cabo en Europa –como lo planeamos entonces en, irónico, La Utopía- en España para ser precisos y con un eco bastante agradable en América Latina, con Jaime Bayley (o Bayli) en Perú y esa vieja nostalgia de un ya viejo maestro Ricardo Rocha cuando era… para gente grande.

Anuncios
No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: