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Estridentópolis

4 marzo, 2009
Cuando llegó el momento, el ejército dejó el poder en manos de civiles, los que a su vez, después de hacer un abuso indiscriminado del poder (Sobre todo en los últimos sexenios), perdieron, tras 72 años, la presidencia de la República y la pusieron, según los estudiosos, en manos de la ultraderecha o derecha conservadora, Partido Acción Nacional, para los electores.

Pero la historia de nuestro país no es nada si no prestamos atención a los años posteriores a la guerrilla intestina llamada Revolución Mexicana; el maestro ( y me pongo de pie para decirlo) Reyes Heróles en su libro (obligatorio para cualquiera que se precie de ser un verdadero político, de hecho, Don Fernando lo leyó) Historia de México, da no sólo un esbozo de lo que fue su partido, desde su fundación hasta los años 80’s.

El 4 de diciembre de 1928, el primer Comité Directivo del Partido Nacional Revolucionario estuvo integrado por Plutarco Elías Calles como presidente, Luis L. León como secretario y Manuel Pérez Treviño en función de tesorero, el 5 de enero del año siguiente, ese comité convoca a una convención en la ciudad de Quereta-rock; a fin de discutir el programa y estatutos de dicha organización y designar al candidato presidencial.

La convención se inauguró el 1 de marzo. Por decreto presidencial se dispuso que se descontara a todos los empleados públicos siete días de sueldo al año para mantenimiento del Partido y que estos empleados fueran considerados como miembros activos del mismo. Huelga decir que la fundación por sí sola del PNR fue suficiente para poner fin al llamado Caudillismo (que aún hoy tiene algunos visos en partes consideradas estratégicas del país) que armaba revueltas cada periodo electoral.

Calles desde un principio, tras dejar la presidencia y formar el Partido manifestó que, “se mantendría atento” a la situación política del país, situación que le generó el dicho aquel de: “aquí vive el presidente, pero el que manda vive enfrente”, por estar instalado frente a palacio de gobierno en la ciudad de México, a fines de 1928 comienza la agitación por la designación del candidato presidencial.

El primero en quien se pensó fue en el licenciado Aarón Sáenz, que había sido un destacado obregonista. Todo hacía suponer que era el hombre designado por Plutarco Elías Calles. Para diciembre de 1928, la candidatura de Sáenz, entonces gobernador de nuevo León, gozaba de fuertes apoyos entre revolucionarios y gran mayoría de organizaciones políticas, por ejemplo, Partido Nacional Agrarista, que lanzaba su candidatura.

Sin embargo, el candidato debía ser postulado dentro del recién establecido Partido Nacional Revolucionario, del que el propio Sáenz fue miembro fundador. Mientras tanto, el ingeniero Pascual Ortiz Rubio, que había sido embajador de México en Brasil, fue llamado por Portes Gil para ocupar un puesto en su gabinete. Antes de entrar al territorio nacional, Ortiz Rubio fue entrevistado por un grupo de políticos que influyeron en él para aceptar su candidatura a la presidencia.

Así, pues, a su llegada a México, se entrevistó primero con Portes Gil y después con Calles, en la ciudad de Cuernavaca. Posteriormente, Ortiz Rubio anunció al presidente que no podía aceptar el puesto que se le ofrecía en el gabinete por haber aceptado su postulado a la candidatura presidencial. En virtud de que tanto Ortiz Rubio como Aarón Sáenz eran precandidatos del Partido Nacional Revolucionario, el 29 de febrero de 1929 se reunieron con Manuel Pérez Treviño, presidente del comité organizador del Partido y se comprometieron ante la República a respetar los acuerdos que tomaría la convención.

Las elecciones presidenciales se efectuaron el 17 de noviembre de 1929, registrándose en ellas algunos trágico acontecimientos. En la ciudad de México hubo muertos y heridos. La documentación fue entregada por los jefes de casilla electorales al Congreso de la Unión, y el día 28 de diciembre se declaró presidente electo al Ingeniero Pascual Ortiz Rubio, quien tomó posesión de la presidencia el 5 de febrero de 1930 en el Estadio Nacional.

Cuando el presidente salía del palacio acompañado por su familia fue herido por un individuo llamado Daniel Flores, partidario de Vasconcelos a la Cruz Roja. El atentado hizo que en el futuro se tomara toda clase de precauciones. El ingeniero Ortiz Rubio, como ya se dijo antes, estuvo alejado del país durante años y no tenía no el conocimiento ni la personalidad suficiente para imponer su propias opinión. Durante su presidencia, la figura de Calles en la vida política fue definitiva; la claudicación del presidente ante el Jefe Máximo fue casi total.

A este periodo, conocido como “El Maximato”, le siguió una verdadera etápa revolucionaria que daría origen a los estatutos que hoy rigen al Partido Revolucionario Institucional; En un ambiente político de constante problemas surge la candidatura de Lázaro Cárdenas, secretario de Guerra con Abelardo Rodríguez, y cuya candidatura fue proclamada en la ciudad de Guadalajara por un grupo de políticos.

No obstante, parece que en aquélla no era del todo del agrado de Calles. En el mes de mayo de 1933 se rumoreaba que los candidatos del Partido Nacional Revolucionario, o sea los de Calles, eran Manuel Pérez Treviño, Carlos Riva Palacio y Lázaro Cárdenas. Sin embargo, cuando el hijo de Calles, Rodolfo, habló de la cámara de diputados de la candidatura de Cárdenas, la mayoría de los políticos supuso que era el hombre designado por el jefe máximo. Calles, al darse cuenta de la aceptación prodigada al General Cárdenas, dio en ese momento el silencio como respuesta.

Posteriormente se eliminaron los otros candidatos y Calles se decidió por la candidatura de Lázaro Cárdenas. Con esta elección se agudizaron las contradicciones en el seno de los círculos gubernamentales y se evidenció la correlación de fuerzas existentes dentro del Partido, pues, aunque muchos seguían siendo partidarios de Calles, había ya elementos de oposición.

Al decir de Shulgovski en su libro México en la encrucijada de su historia. “la candidatura de Cárdenas era prueba de una profunda crisis del régimen callista. Se trataba de un acuerdo obligado”. A medida que se acercaba la convención del P.N.R., esta candidatura tenía mayores posibilidades, pues estaba apoyada por fuerzas que deseaban triunfar.

Nació en Jiquilpan, Mich., el 21 de mayo de 1895. En 1913 se incorporó a las fuerzas de la revolución y para 1920 era general. De 1928 a 1932 fue gobernador de Michoacán, mostrando una gran preocupación por resolver los problemas que afligían al pueblo. Luego fue Secretario de Guerra y Marina y, de 1934 a 1940, Presidente de México.

Lázaro Cárdenas del Río, durante su mandato convirtió en museo el Castillo de Chapultepec, clausuró las casas de juego, expulsó a Calles del país por interferir en asuntos del gobierno, cesó la hostilidad a la Iglesia y fomentó la educación como remedio contra el fanatismo. Creó miles de escuelas primarias y el Instituto Politécnico Nacional y el de Antropología e Historia.

Modificó la ley agraria, nacionalizó los Ferrocarriles Nacionales de México y, después de un conflicto obrero patronal, expropió los bienes de las compañías petroleras. Amplió la red de carreteras y abrió las puertas de nuestro país a los refugiados políticos de muchos países, entre ellos 40 000 refugiados españoles.

Al término de su mandato fue llamado para ocupar el cargo de Secretario de la Defensa Nacional. Fue vocal ejecutivo de algunas empresas y presidente de administración de la Siderúrgica Las Truchas, empresa que hoy lleva su nombre. El que fuera el mandatario más querido en la historia moderna de nuestra patria y último presidente militar, murió el 19 de octubre de 1970.

A sus 80 años, es precisamente el Revolucionario Institucional, el partido que más sólido se ve para enfrentar el embate electoral de Acción Nacional que, rebasó y con mucho, los excesos del partido al que se ha dedicado a criticar durante mucho tiempo, sólo en Veracruz, el divisionismo existente al interior del PAN estatal, está poniendo en riesgo, no sólo las elecciones federales, sino también, la estatales del próximo año.

Por su parte, tan sólo en Veracruz, a pesar de las diatribas, las inconformidades, los disgustos y demas, el trabajo que vienen realizando Jorge Carballo Delfín en la presidencia y Carla Rodríguez Gómez en la secretaría de dic ho instituto, están logrando re-posicionar al partido entre la sociedad veracruzana que, comienza a ver con buenos ojos al partido creador de la seguridad social, la casa para todos a través del INFONAVIT, la escuela laica y gratuita en el hecho, con Lázaro Cárdenas.

Son ellos, el día de hoy, los más fuertes pilares con los que cuenta Fidel Herrera, precisamente hoy que, muchos comienzan a salir despavoridos para no ser atrapados, o buscan refugio y / o acomodo en las trincheras “del enemigo” político, tratando de salvar el propio pellejo del linchamiento que, ellos mismos y no otros, han sido responsables de desprestigiar y de paso, a quien gobierna Veracruz.

… Un pequeño paso… pero un gran adelanto en materia de civilidad…

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